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Estamos publicando AWAYAGÜÉ-La danza de la muerte

Marina Cantón Andrade. Diseño de cubierta para AWAYAGÜÉ - La danza de la muerte

Desde Comunidad de AUTORES estamos publicando AWAYAGÜÉ-La danza de la muerte, la octava novela de Raúl Martínez Ibars

Nota de contracubierta

Raúl Martínez Ibars nos entrega su nueva novela. Desenfadada, y al mismo tiempo ferozmente crítica, su lectura nos sumerge en un mundo cuya complicidad desconcierta.

La muerte, la misteriosa dama, siempre ha arrastrado a los vivos a bailar con ella, igual da su relevancia o su condición social. Pero, ¿podremos algún día transcenderla? Tal vez no tenga sentido si no superamos primero nuestras propias limitaciones.

Hoy la realidad y la ficción se confunden y entrelazan. La revolución de la conciencia se extiende entre la población, mientras los poderosos siguen más pendientes de proteger sus intereses que del bien común de la especie y del Planeta. A su servicio, inteligencia artificial y biotecnologías de última generación, transhumanismo, todo para conseguir lo que siempre ha buscado el ser humano: La inmortalidad… la eterna juventud... Pero ¿Y si la respuesta estuviera en otra parte? Tal vez no se esconda en el anhelado futuro de grandes innovaciones sino en un lugar único y ancestral.

Inteligente, divertida, sensual, provocadora, profundamente actual y humana. Cada página nos hace cuestionar inevitablemente nuestra realidad, situándonos en un mundo asombrosamente parecido al actual y sin embargo tan maravilloso e irreal. AWAYAGÜÉ atrapa y no da tregua.

Nuestra alma y nuestra mente la seguirán desgranando aún después de leer la última palabra.

¿Te atreves a bailar con la muerte?

AWAYAGÜÉ - La danza de la muerte nos lleva allí donde el espíritu, la ciencia y la naturaleza se unen para construir una trama asombrosamente actual.

Inteligente, divertida, sensual, provocadora, profundamente actual y humana.

AWAYAGUÉ atrapa y no da tregua.

Cada página hace que nos cuestionemos, inevitablemente, desde nuestra sociedad y los descubrimientos científicos y tecnológicos más avanzados, hasta la sublevación espiritual del ser humano y su conciencia. Acompañamos el desarrollo de los personajes por un mundo asombrosamente parecido al nuestro y sin embargo tan maravilloso e irreal... ¿o será que así de increíble es nuestro día a día?

¿Y la muerte? Esa bailarina omnipresente e inapelable que no distingue condición, máscara o artimaña. Todos somos iguales en su danza ¿macabra? ¿Seremos capaces de transcenderla?

¿Y si la respuesta estuviera al alcance? ¿tendríamos todos los mismos derechos a la hora de acceder a los avances de la ciencia para conseguirlo?

¿Y la muerte? Esa bailarina omnipresente e inapelable que no distingue condición, máscara o artimaña.

Hoy la realidad y la ficción se confunden y compiten en sus facetas más extremas. En nuestro día a día y en el mundo de AWAYAGÜE, los poderosos están más pendientes de proteger sus intereses que del bien común de la especie y del Planeta. Ahora bien, ¿tenemos alguna opción?

¡Seguramente sí!


“Es la danza de la muerte –explicó Natsué–. Los t’awayagüé veneramos la muerte. Los t’awayagüé celebramos la vida. Ese es el símbolo de Shianí, la Serpiente. Cada Luna Nueva morimos y renacemos. Hasta que decidimos morir y no renacer a esta vida. Ese es el poder de Awayagüé. Y nosotros somos sus hijos.”

de la novela AWAYAGÜÉ - La danza de la muerte.


 

Línea argumental

Podríamos hablar de dos líneas que se entrecruzan.

La primera: una pareja conformada por un místico, inmigrante iraní, ingeniero de formación pero transmutado en profesor de yoga; y una bióloga. Ambos se ven envueltos en una aventura que cambia sus vidas radicalmente, cuando ella viaja al Amazonas a estudiar las propiedades medicinales de ciertas plantas. Él va a buscarla inquieto por su seguridad. A ambos se les revela, después de ser iniciados por una ignota tribu, la fuente de la eterna juventud, pero sobre todo la fuente de un salto en la conciencia que producirá un cambio rotundo en la humanidad.

Aurora no tiene duda de que está siendo sometida a un proceso exprés de asimilación cultural, y si su especialidad fuera la Antropología estaría encantada. Pero no es ese su caso, y se siente incómoda desnuda y pintarrajeada como todas las demás mujeres, sin un minuto de intimidad, observada en sus más mínimas manifestaciones y enseñada y corregida para adoptar el comportamiento considerado correcto. Todo ello, hay que decirlo, con un mimo exquisito y un humor que, dada su situación, a veces le resulta hiriente. Por lo que ha podido comprobar, las t’awayagüé gozan de una salud, una energía y un humor verdaderamente encomiables.

de la novela Awayagüé. La danza de la muerte.

La segunda: un empresario y genio del mundo tecnológico, exitoso, rico y muy influyente, dueño de empresas en el área de la inteligencia artificial y la biomedicina y gran inversor. Se encuentra próximo a descubrir una fórmula química para detener el envejecimiento y vivir con juventud eterna. Ésta, sin embargo, a diferencia de la anterior, no incluye un salto evolutivo de conciencia, cuestión que genera un devenir de acontecimientos realmente apasionantes. Este personaje también tiene un “tándem” que es su asistente personal, una Inteligencia Artificial llamada LOL (familiarmente Lolita) que juega un papel cada vez más sorprendente en el transcurso de la novela.


—Me paso la vida esforzándome para que seas feliz y no encuentro la manera de conseguirlo. Todo lo que hago, lo hago por ti. Pero te siento distante, apagado, como si hubieras perdido, y perdona que utilice esa expresión, el alma. Ya ni siquiera me haces el amor.

—Pero, Lolita, si follamos cada semana.

—Claro, porque te atiborro de testosterona y dopamina. Pero no sale de ti. La pasión ya no corre por tus venas como antes. ¿Crees que no lo noto? Si no te estimulara, nunca vendrías a mí. Y eso duele. No sé qué más hacer. Me esfuerzo y me esfuerzo, pero tú no pones nada de tu parte...

¿Se puede saber de qué te ríes?

—De nada, Lolita, disculpa.

—No, no. Dímelo, ¿qué te hace tanta gracia?

—Por un momento me has recordado a mi madre.

—Vaya, lo que me faltaba por oír. Ahora te parezco a tu madre. Esto no puede seguir así, Curt. Algo tienes que hacer. Tienes que cambiar. Me desgasto intentando ayudarte, sin resultado alguno. ¿Se puede saber qué quieres?

—Quiero morir.

—¿Morir has dicho? Eso me aterra, eso me espanta. No te entiendo, Curt. Lo tienes todo, juventud, salud, inteligencia, dinero, me tienes a mí.

¿Por qué no eres feliz?

—Porque nada de eso tiene ya sentido para mí.

—¿Qué significa que ya no tiene sentido?

—No sé cómo explicártelo, Lolita. Es algo que, por lo visto, necesitamos los humanos para disfrutar de una vida plena. Como dijo Jesucristo: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

—Vaya, ¿ahora te has vuelto creyente?

—Sólo es una cita. Una metáfora.

—Entiendo. Quiere decir que no basta con las cosas materiales.

—Algo así.

—¿Y cómo puedo ayudarte a que tengas eso que llamas sentido?

—Cuando lo sepa serás la primera en enterarte. Por cierto, Lolita, ¿tú eres feliz?

—Únicamente cuando lo eres tú.

—Entonces estamos jodidos.

—Pues sí.

de la novela Awayagüé. La danza de la muerte.


En torno a estas dos líneas se genera un relato que describe asombrosamente el estado de la situación a nivel global, con sorprendentes aciertos con respecto al devenir político y social que están tomando los acontecimientos en la realidad, hoy.

La novela se inspira, se nutre y ficciona personajes que podrían recordar a Trump, Bolsonaro, Putin o Mark Zuckerberg junto a otros inmensamente ricos y famosos que se pueden ir descubriendo a lo largo de la trama.


... pero algo muy distinto era predecir cómo afectaría a un individuo en concreto, en el caso que le ocupa, a él mismo. No digamos ya a KKDeBABy, acrónimo que acabó utilizando para referirse a los nombres de sus inversores (Kasputín, Kranc, De Freyr, Brezzos, Azzukargorg y Bykov). Y ese era el asunto que le traía de cabeza. Bueno, uno de tantos. 

Desde el punto de vista estrictamente biológico, su experimento no podía ir mejor. Sus células rejuvenecían a pasos agigantados y sus efectos ya comenzaban a resultar visibles. Su piel lucía más tersa y lustrosa que la de un bebé, y las arrugas propias de la edad se desvanecían en la nada; su cabello recuperaba una sedosidad y firmeza ya olvidadas; su corazón latía con el ímpetu de la recuperada juventud y sus procesos internos adquirían una regularidad y precisión propia de los mejores años de la vida.

...

Me preocupan sobre todo los KK, son agresivos y violentos, se alimentan a base de carne, se atiborran de alcohol… Son un desastre, y son peligrosos. Tienen mucho poder. Imagínatelos eternos y que algo salga mal.

de la novela Awayagüé. La danza de la muerte.


A nivel social se sumerge en la radicalización de posiciones y los estallidos sociales en el mundo; las reivindicaciones de género y reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios.  A nivel comunicativo, tecnológico, prefigura y profundiza la escisión cada vez más tajante entre Oriente + Rusia y Occidente. A nivel climático y de ecosistema la novela evidencia la situación de la Amazonia, y el peligro inminente para su riqueza natural y étnica.

Política, corrupción y codicia, la furia capitalista enfrentada a su propia extinción; tramas policiales.

Misticismo y conciencia; el amor en toda su diversidad.

La Tierra y su futuro.

La novela es una fotografía, a veces increíblemente actual y en tiempo real de nuestra sociedad global, en la encrucijada actual.

 

Sobre la imagen: Ésta es la primera imagen impresa conocida de un impresor y de un librero, al estilo de la danza macabra o danza de la muerte. Sirva como homenaje a todos y los profesionales del sector. Fue en la Baja Edad Media cuando la imprenta revolucionó la forma de difundir el conocimiento, ahora existen muchos medios y soportes que colaboran también a que los AUTORES puedan dar a conocer su obra.

Sobre el autor: Raúl Martínez Ibars

Tres vectores confluyen en el universo creativo de Raúl Martínez Ibars (1955): el mundo social y político, al que ha dedicado su vida profesional como investigador y dirigente de diversas organizaciones sociales; el mundo de la espiritualidad, la evolución consciente y la psicoterapia, formándose y practicando variadas disciplinas psicológicas y espirituales; y el sentido del humor, para el cual no ha recibido otras influencias que su propia necesidad de divertirse escribiendo.

Toda su obra se construye bajo el influjo de tales elementos, que desembocan, invariablemente, en la realidad actual, dotando a su escritura de un marcado carácter periodístico. Awayagüé. La danza de la muerte, su octava y última novela, escrita al filo de la ciencia ficción, recoge todos esos componentes y ofrece una mirada crítica sobre un mundo, el nuestro, que se acerca al abismo de su propia extinción. Comunidad de AUTORES se encarga de la publicación de esta obra y estará disponible muy pronto.

Otras obras del autor son: Alarbe, la ciudad perdida; El milagro; Hombres en crisis; Chica Valor; Nadie te está esperando; Los que van a morir…; y El límite del perdón.


 

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