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Cervantes y sus modelos. El autor frente a sus personajes.

Ángel Lizcano Monedero Cervantes y sus modelos, 1887. ©Museo Nacional del Prado

 

Tal día como hoy, el 22 de abril de 1616 fallecía Miguel de Cervantes en Madrid. Desde nuestra Comunidad de AUTORES queremos hacer un homenaje más al que se considera la figura máxima de la literatura en español.

En esta ocasión utilizamos como guión la excepcional pintura de Ángel Lizcano Monedero (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1846 - Leganés, Madrid, 1929) Cervantes y sus modelos, 1887. Esta obra del Museo del Prado aunque no se exhibe al público en sus galerías ya que está cedida al Ayuntamiento de Alcalá de Henares desde la década de 1990. En la página web del Museo sí se puede apreciar su calidad, con una excelente resolución .

La figura de Cervantes en general y su obra en particular son un fondo de inspiración inagotable para cualquier autor. Su biografía es una novela en sí misma y su producción literaria extensa, revolucionaria para su época y de una genialidad singular. Son éstas suficientes razones para que un pintor costumbrista como Lizcano eligiera al escritor como tema.

En esta pintura, lo que más nos llama la atención es la capacidad del pintor para representar a los personajes de las obras de Cervantes, en la escena y ante él. Ya han sido todos creados y se encuentran frente a frente con el escritor que los imaginó y con los libros que inspiraron sus obras y de los que salieron. Se marcan los caracteres y las formas de muchos de ellos aunque, obviamente, son los personajes del Quijote los que adquieren más protagonismo.

..representar a los personajes de las obras de Cervantes, en la escena y ante él. Ya han sido todos creados y se encuentran frente a frente con el escritor que los imaginó y con los libros que inspiraron sus obras y de los que salieron.

Transcribimos algunos de los comentarios sobre la obra realizados con motivo de la Exposición "El mundo literario en la pintura del siglo XIX del Museo del Prado"  publicados por el Centro Nacional de Exposiciones y Promoción Artística del Ministerio de Cultura en 1994 cuyo comisario de la Exposición era José Luís Díez.

"Tan monumental cuadro fue sin embargo premiado con una segunda medalla en la Exposición Nacional de 1887, residiendo tal éxito en la feliz idea del artista de reunir imaginariamente ante la vista del ilustre escritor a los personajes de las principales novelas surgidas de la inspiración cervantina y encarnados en tumultuosa convocatoria ante su autor como testimonio de su fructífera ensoñación y gesto de rendido homenaje de agradecimiento a su pluma. Así, en el amplio patio de la toledana Posada de la Sangre, Miguel de Cervantes aparece sentado tras una amplia mesa cubierta con un rico mantel, escribiendo con gesto adusto y melancólico."

"Frente a él se presentan un variopinto grupo de personajes y diversos objetos de la posada que –atendiendo al título del cuadro– habrían servido al "Manco de Lepanto" como inspiración para los protagonistas de sus principales obras, destacando claramente entre ellos la figura descuidada y maltrecha de don Quijote, envuelto en una manta raída, y su criado Sancho. "

También al Quijote aluden los libros de caballería esparcidos por el suelo, identificándose entre ellos el Amadís de Gaula, caído en primer término entre los odres de vino, tenidos por la enfebrecida imaginación del hidalgo como temerario gigante.

 

 

"Al fondo se vislumbra, entre el tumultuoso alboroto de una riña, una pira humeante en la que se queman varios libros de caballería, siendo contemplado tan estruendoso espectáculo por una multitud asomada a la galería alta de la posada. "

"Pero, lógicamente, es el grupo de personajes el que centra la atención principal del artista y testimonian la especialidad de Lizcano en la captación de tipos populares, que describe en este caso con una especial intención realista, insistiendo en los rasgos más pintorescos de su humilde condición, evidente sobre todo en el harapiento y descuidado personaje envuelto en la manta y que, según propone Lizcano, habría servido justamente a Cervantes como modelo para su Caballero de la Triste Figura."

En primer término, junto a la mesa del escritor, pueden verse sobre una silla sus ropas de caballero, sombrero, capa y espada y unos grilletes, alusivos con toda probabilidad a su cautiverio de cinco años en Argelia.

"Este cuadro es una de las más originales alegorías del Quijote realizadas por los pintores españoles del  siglo XIX ya que, a diferencia de todas las demás, sitúa los elementos protagonistas de la inmortal novela en un espacio temporal previo al de la propia creación literaria; es decir, como seres y objetos vistos en la realidad por Cervantes en su vida cotidiana y transformados después por su imaginación en protagonistas de su novela, hilados por la tinta de su pluma en distintos episodios de las aventuras del Ingenioso Hidalgo."

"Así, en los segundos términos de la composición se descubren fragmentos de factura igualmente excelente y semejantes valores pictóricos, como el grupo de personajes del fondo que se apresura a salir alborotadamente por el portalón, los personajes que se asoman al corredor del primer piso o los mismos muros enjalbegados del patio, entre cuyo enlucido asoma un friso de azulejería árabe."

La crítica de su tiempo ensalzó de la obra la originalidad de planteamiento de su argumento, aunque no cejó en censurar el aspecto desordenado y poco unitario de su composición y, precisamente, la poca dignidad con que aparecen representados los personajes. Así, en el Catálogo Humostico de la Exposición se critica el lienzo de Lizcano con los siguientes versos (algo parecido a los comentarios en redes sociales de hoy, vero más literario):

"Aunque algo hay de digno encomio,

el conjunto no me agrada.

¿El patio es de una posada

ó es el de algún manicomio?"

Aunque en tono menos irónico, Wenceslao Fernández Flórez cuestiona al pintor y a su obra en una crítica de la época, tanto en términos de su ejecución como de su contenido.

"Sincero en la expresión, con mucha luz en la paleta, tiene una personalidad marcada como ejecutante. El asunto del cuadro que ahora contemplamos es, puede afirmarse, el resumen de su carácter; de sus aficiones, de su estilo y de su género. Compendia sus ensueños y sus estudios. Bellísima idea es, en efecto, reunir en un solo cuadro, en una sola escena, los personajes ideados por Cervantes, y hacerlos desfilar ante el gran novelista, como desfilaron en su imaginación cuando meditó su gran obra. Por desgracia, tan magnífica concepción no ha sido realizada por el Sr. Lizcano con la grandiosidad, diversidad y unidad que debiera haberlo sido. Nadie caeen la cuenta de que se trata de una gran apoteosis, sino que tomará la escena por la reunión casual en el patio de una posada de varios viajantes y huéspedes, mezclados bulliciosa y disparatadamente. Claro es que el Sr. Lizcano se ha propuesto que su cuadro tenga carácter de realidad; pero personajes literarios, famosos en la historia moral del universo, no pueden afectar vulgaridad ni resultar insignificantes."

Evidentemente, no estamos de acuerdo hoy con la apreciación del periodista y escritor respecto a esta pintura. Pensamos que la escena es capaz de transmitir mucho más al espectador de lo que sería una apoteosis de Cervantes, aquí lo que busca el pintor es acercar los personajes al observador con una verosimilitud que los haga creíbles.  Lizcano se preparó en profundidad para la elaboración de esta obra, cosa que se puede apreciar en sus bocetos casi definitivos salvo por presentar a un Cervantes más anciano, subrayándose así el "carácter de rememorada ensoñación de la escena que ve ante sus ojos".

Creo que eso es lo que nos gusta de Cervantes, que sus personajes son gente común, pese a ser personajes de ficción, cosa que consigue Lizcano con su composición.

 

 

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